Fragmentos furtivos: “Precisamente porque nada puedo hacer, todo me parece posible”. (Julio Ramón Ribeyro)

29 de diciembre (1956)

Suspendido el diario por falta de lapicero. Hace diez días que vivo en el más profundo desorden de ideas y de sentimientos. Duermo dos o tres veces durante el día. Salgo hacia el atardecer. Veo a Françoise a determinadas horas y luego busco a Carmen. Lo curioso es que ninguna de estas dos mujeres me interesa. Puedo decir más bien que me aburren. Entre entrevistas me agotan desde todo punto de vista y me entristecen. Bebo con regularidad, pero sin exceso. Hace cuatro días que tengo media botella de whisky sobre la mesa y no me decido a tocarla. Esto demuestra que no amo la bebida en sí sino la decoración que la rodea: un bar, amigos, música, azares de la noche. Me encuentro, además, en la imposibilidad de realizar un esfuerzo intelectual serio. Cierto tedio por la lectura, terror por la escritura y una resistencia feroz para emitir una opinión. Lo que siento en el fondo es pereza de razonar. No sé qué hacer. Hace tres años que conocí a C., de quien hoy recibí postal amorosa. Crisis de fin de año.

31 de diciembre (2 de la tarde)

Es fácil confundir la indecisión con la impotencia. He pasado gran parte de la mañana paseándome de la puerta a la vantana, sobre un espacio de cinco metros cuadrados. Problema: ¿Partir a Londres? ¿Partir hacia Alemania? ¿Quedarse en Paris? Por todo sitio encuentro buenas y malas razones. En el fondo, toda mi irresolución proviene de una sola causa: que es materialmente imposible no solo quedarme en Paris sino partir hacia Londres o Alemania. Si tuviera los medios adecuados no habría lugar para la duda. Precisamente porque nada puedo hacer, todo me parece posible.

(3 de la tarde)

Las caminatas sin destino por las calles frías, solapas levantadas y manos en los bolsillos, son sumamente propicias a la vivacidad de mi espíritu. Los reposos largos me embotan. Ayer, mientras recorría el bulevar Saint-Germain pensaba en los efectos corruptores de la soledad. Me acordé de Rousseau y su simpatica teoría sobre la bondad natural del hombre y lo pernicioso de la vida social. Me asombré de adoptar en ese momento el punto de vista absolutamente contrario. Andaba a la caza de un amigo, harto de haber pasado todo el día solo y sabiendo que si esta situación se prolongaba iba a terminar durmiendo como un cerdo, emborrachándome como un soldado o hinchándome de quimeras como un loco. Tenía la certeza de que me bastaría encontrar a una sola persona dispuesta a acompañarme para poner un poco de orden en mi vida interior y para regular mis actos sociales de acuerdo con la cortesía y -tal vez- a la hipocresía. Tuve la fortuna de encontrar un amigo y pasé una tranquila velada en la sala Luxemburgo viendo el Port-Royal de Montherlant.

Al regresar me pareció descubrir una nueva causa de mi desorden: la imposibilidad de establecer una jerarquía entre mis placeres. Tan pronto me dejo dominar por unos como por otros. Renuncio a veces a una corbarta para comprarme un libro, luego a un libro por una botella de vino, más tarde a la botella de vino por una mujer, finalmente a una mujer por un cuento. Ninguna mañana sé cómo gastaré mi jornal ni mi jornada.

Fragmento de: La tentación del Fracaso, de Julio Ramón Ribeyro. Seix Barral, Barcelona, 2003. Páginas 125 a 127 

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Acerca de Samuel Andrés Arias

La ciencia me paga el sueldo y la literatura me da para vivir, aunque sólo he recibido unas cuantas monedas de la ingrata. El cine me desaburre de las traidoras que acabo de mentar. He publicado relatos, crónicas, reseñas y ensayos breves en revistas como El Malpensante, Etiqueta Negra, Odradek, Revista Universidad de Antioquia y en otros medios de Latinoamérica. Los invito a visitar los post anteriores al 21 de abril de 2011 en el viejo Cuaderno de Samuel en: http://elcuadernodesamuel.blogspot.com/
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Una respuesta a Fragmentos furtivos: “Precisamente porque nada puedo hacer, todo me parece posible”. (Julio Ramón Ribeyro)

  1. Oscar Robledo Hoyos. dijo:

    PARECE HABER UNA CONTRADICCION INTERNA EN EL DIARIO. SE ARGUYE COMO FUNDAMENTO DE LA INDECISION LA FALTA DE MEDIOS ECONOMICOS (NI PARA QUEDARSE NI PARA IRSE A LONDRES) Y EN OTRA PARTE SE DICE QUE A VECES GASTA EL SALARIO Y LA JORNADA DE MANERA INDETERMINADA, O EN UNA COSA O EN OTRA, COMO ESCRIBIR UN CUENTO O COMPRAR UNA BOTELLA DE VINO.

    ES HERMOSA SU SINCERIDAD Y NOS TRASMITE UN SENTIMIENTO FUERTE DE HUMANIDAD Y SOLIDARIDAD CON ESTA SITUACION PERSONAL TAN DESGARRANTE.

    OSCAR ROBLEDO HOYOS.

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