La burka de la corrección del lenguaje de género

Es una sensación cercana a la naúsea la que siento cada vez que veo el uso de la arroba como letra áfona y hermafrodita en quienes quieren aparentar, verse, parecer, incluso creerse políticamente correctos en su postura de género. No importa que sus textos sean casi insultantes con el lector (o las lectoras, para seguir la corriente) por la ilegibilidad de lo que escriben. Documentos plagados de redundancias, de las y los, de @ inútiles y, en muchísimas ocasiones vacuos en su contenido. Es decir, una obsesión por parecer, pero no tanta por ser.

Todavía recuerdo hace dos años, la charla de una profesora de la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia, quien hacía evidente su esfuerzo por mantenerse incólume debajo de la incómoda burka que se había impuesto al cuidarse de usar siempre, en todas y cada unas de las frases que lo requiriera, los artículos las y los en vez del genérico masculino, ratificador de la inequitativa jerarquía del hombre sobre la mujer en el lenguaje. Al comienzo me pareció divertido, y en mi cuaderno de apuntes registré cada fallo en su propósito; pero después de un rato también comencé a compartir su angustia. Pensé en el temor por la sanción que recaería en ella si no lograba convencer a su auditorio de que era respetuosa de los hombres y las mujeres, que ella reinvidicaba toda una historia de opresión a las mujeres, que ella sí era una verdadera feminista; temor sólo comparable al de una mujer que se quiera arrancar su burka en medio de la calle en algún lejano pueblo en Afganistan.

Sin negar lo tantas veces denunciado sobre la construcción excluyente y masculina  de nuestro idioma, fruto de una prolongada historia de subordinación injusta de la mujer, no creo que la solución sea un torpe manual de estilo plagado de las, los y @, considero que la transformación del lenguaje se irá dando en la medida en que los valores de equidad de género sean incorporados en el cuerpo moral de nuestra cultura. En ese punto, seguramente, encontraremos alternativas lógicas, estéticas, lingüisticas que serán incorporadas en nuestro lenguaje cotidiano, sin importar mucho lo que piensen y digan los machos y machas de la Real Academia de la Lengua.

Para cerrar, los invito a leer este texto María Luisa Balaguer, abogada, profesora universitaria y feminista, sobre el lenguaje de género… chévere.

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Acerca de Samuel Andrés Arias

La ciencia me paga el sueldo y la literatura me da para vivir, aunque sólo he recibido unas cuantas monedas de la ingrata. El cine me desaburre de las traidoras que acabo de mentar. He publicado relatos, crónicas, reseñas y ensayos breves en revistas como El Malpensante, Etiqueta Negra, Odradek, Revista Universidad de Antioquia y en otros medios de Latinoamérica. Los invito a visitar los post anteriores al 21 de abril de 2011 en el viejo Cuaderno de Samuel en: http://elcuadernodesamuel.blogspot.com/
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